Materias primas
¿A qué huele el ámbar? No es una piedra, no es una resina y está en la mitad de tu cajón
El ámbar de perfumería no viene del ámbar fósil. Es un acorde, y entenderlo explica por qué tantos perfumes cálidos se parecen entre sí.
"Notas de fondo: ámbar". Aparece en la ficha de la mitad de los perfumes del mundo y casi nadie sabe qué está leyendo. No es la piedra amarilla con insectos dentro, que no huele a nada. Tampoco es el ámbar gris, que es otra cosa y la vemos más abajo. El ámbar de perfumería es una idea: un acorde cálido, dulce y resinoso que los perfumistas construyen desde hace más de un siglo con los mismos tres o cuatro ingredientes.
De qué está hecho
La receta clásica es labdanum, benjuí y vainilla, a veces con un poco de estoraque o de tolú. El labdanum es una resina de una jara mediterránea, pegajosa y oscura, con olor a cuero, miel y animal. El benjuí es una resina asiática que huele a vainilla y a caramelo quemado. La vainilla pone la dulzura. Mezclados en la proporción correcta dan algo que la gente describe como "cálido", "envolvente" o "de invierno", y que técnicamente no existe en la naturaleza.
Los perfumes que llevan mucho de ese acorde en el fondo se llamaban orientales hasta hace poco; la industria ahora dice "ámbar" o "ambarados" para nombrar la familia completa. Es el mismo territorio.
A qué huele en la piel
Dulce sin ser azucarado, resinoso, un poco a incienso, un poco a piel tibia. Es la parte del perfume que queda en la bufanda al día siguiente. Los ambarados casi nunca son frescos y casi siempre duran mucho, porque las resinas se evaporan lento. En nuestro catálogo los perfumes con ámbar dominante tienen calidez 4 o 5 y frescura 1 o 2, sin excepciones.
Para reconocerlo, ponte Amber Oud Gold Edition de Al Haramain y espera tres horas. Cuando la piña de la salida y el jazmín del corazón se han ido, lo que queda es ámbar en estado casi puro: almizcle, vainilla y una resina cálida. Olympéa hace lo mismo con vainilla salada. Sauvage Elixir lo hace con canela y regaliz encima.
El ámbar gris no es ámbar
Aquí está la confusión más común. El ámbar gris (ambergris en inglés) es una sustancia que producen los cachalotes y que se encuentra flotando en el mar o en la playa, envejecida por años de sol y sal. Huele a mar, a mineral, a piel y a tabaco suave, y en cantidades mínimas hace que un perfume se sienta más "vivo" y dure más. El natural es escasísimo y hoy casi nadie lo usa; en su lugar está el ambroxan, una molécula sintética que imita su parte mineral y salada.
El ambroxan es la razón por la que Sauvage EDT huele como huele y dura lo que dura. También está en Hawas, en Club de Nuit Intense Man y en decenas de perfumes frescos masculinos. Nada de eso es "ámbar" en el sentido cálido y dulce. Cuando una ficha dice ámbar gris o ambroxan, espera frescura mineral; cuando dice ámbar a secas, espera calor.
El ámbar y el precio
Es una de las familias más democráticas. Las resinas y la vainilla son relativamente baratas y las casas árabes las usan en abundancia: por eso un Lattafa de $30.000 puede durar tanto como un diseñador de $150.000. Lo que encarece un ambarado no es el ámbar sino lo que lo acompaña: el azafrán y el jazmín de Baccarat Rouge 540, el tabaco de Tobacco Vanille, el trabajo de equilibrio para que la dulzura no se vuelva pegajosa.
Cuándo usarlo
Frío, noche, ropa de lana. Un ambarado en enero al mediodía es una experiencia que no se olvida y que nadie quiere repetir. Si te gusta la familia y necesitas algo para el calor, busca los ambarados "ligeros" con cítricos o notas marinas encima, o pasa a los almizcles limpios y vuelve al ámbar en mayo.