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Materias primas

¿A qué huele el oud? La madera más cara de la perfumería, explicada sin mitos

De dónde sale el oud, por qué un kilo puede costar más que un auto, por qué casi ningún perfume lleva oud real y cómo reconocerlo en la piel.

Por Equipo Perfumery 4 min
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Si buscas "oud" en cualquier tienda de Chile aparecen treinta frascos con esa palabra en la etiqueta, desde $25.000 hasta $350.000. Casi ninguno contiene oud de verdad. Eso no es una estafa: es la historia de una materia prima tan escasa que la perfumería moderna tuvo que inventarle un sustituto, y el sustituto terminó definiendo a qué "huele el oud" para la mayoría de nosotros.

De dónde sale

El oud es una resina. Aparece cuando ciertos árboles del género Aquilaria, que crecen en el sudeste asiático, se infectan con un hongo. El árbol se defiende produciendo una sustancia oscura y aromática que impregna la madera. Ese corazón resinoso, llamado agarwood en inglés, se destila o se quema directamente. Un árbol sano no produce nada; uno infectado puede tardar décadas en acumular resina suficiente. Por eso el oud natural de buena calidad se vende por gramo y su precio compite con el de los metales preciosos.

En el Golfo se usa hace siglos en forma de astillas que se queman en casa y como aceite puro sobre la piel. Es un olor doméstico y ceremonial a la vez, algo parecido a lo que el incienso significa en una iglesia.

A qué huele el de verdad

El aceite natural es difícil de describir sin sonar desagradable. Es animal, húmedo, con algo de establo y de cuero viejo, madera mojada, a veces queso, a veces miel oscura. Según el origen cambia: los de Camboya y Laos tienden a lo dulce y afrutado; los de Assam, en India, son más ahumados y ásperos. Nada de esto suena a perfume, y sin embargo sobre la piel, después de una hora, se vuelve cálido, profundo y extrañamente adictivo. Es un olor que exige tiempo.

A qué huele el de los perfumes

Los perfumistas occidentales no usan aceite natural, o lo usan en cantidades mínimas. Trabajan con un "acorde de oud": una construcción a partir de maderas secas, resinas, notas ahumadas, cuero y ciertas moléculas sintéticas que imitan la parte amaderada y limpian la parte animal. Ese acorde es lo que oliste en Oud Wood de Tom Ford, el perfume que en 2007 enseñó a Occidente a decir la palabra: sándalo, cardamomo y vetiver alrededor de una madera oscura, suave y sin nada de establo. Cuesta $349.990 y es elegante justamente porque es una versión domesticada.

Las casas árabes que llegan a Chile hacen algo distinto. Usan el acorde sintético, pero lo dejan más denso y lo rodean de azafrán, rosa, ámbar y especias, que es como el oud se ha usado siempre en el Golfo. Bade'e Al Oud Oud for Glory, de Lattafa, es el ejemplo perfecto y cuesta $29.990: azafrán y nuez moscada en la salida, oud y lavanda en el corazón, ámbar gris y guayaco en el fondo. Es el que recomendamos para saber si el oud es para ti antes de gastar más.

Cómo reconocerlo en la piel

El oud, natural o sintético, se manifiesta en el fondo del perfume, no en la salida. Pon el perfume, espera al menos una hora y busca tres cosas: una madera seca que no es cedro ni sándalo, un toque ahumado que no es incienso, y algo ligeramente medicinal o de cuero. Si a las tres horas el perfume se volvió más cálido y más profundo en lugar de desaparecer, ahí está el oud trabajando.

Si en cambio la palabra oud aparece en la etiqueta pero el perfume huele a vainilla y frutas desde el inicio hasta el final, no hay oud en ningún sentido útil. Es marketing, y en Chile abunda.

Cuándo usarlo

Es una materia prima de frío. Otoño e invierno, noche, evento, abrigo. En verano, en un espacio cerrado, se vuelve opresivo incluso en las versiones más suaves. Y la dosis importa más que en cualquier otra familia: una pulverización en el pecho, bajo la ropa, es suficiente para toda una noche y deja una estela que la gente nota sin poder ubicar de dónde viene. Ese efecto, más que la potencia, es lo que hace que el oud sea el oud.